
Se avecina el día monstruoso que atemora a los pasajeros.
Yo podría hacer como que aquí no pasa nada.
Realmente ninguno de nosotros decae como si nada.
No siento verguenza ajena ni remordimiento.
Ni te pienso.
Que hago con este chucho?.
Toca día de hospital, taxis y deshonra.
Que triste se ve a la gente en el hospital.
Miran al suelo como perdidos entre los ascensores y cristalinos húmedos.
La misma voz irritante que atraviesa mis tímpanos a la hora de desconcertarme
No hay tapones que obstruyan ese sonido.
Está dentro de tu cabeza
es el hecho de poder pensar.
Y convivir con ello.
Pasajeros sin destino específico embarquen en la puerta que desciende por la ventana.
Gracias.
1 comentario:
la foto de la actualización anterior me encata!
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