sábado, 1 de agosto de 2009

Desde aquí veo el humo



Escribo desde uno de los lugares más bellos de casa de mi abuela.
Recurro a estas palabras tras días de trabajo hospitales y familia.

Aquí en el marmol vibra el movil y no me alcanza
veo el humo de detrás de la montaña
esa columna de humo negro que da miedo si me quedo un rato mirándola

desde aquí fumo la pipa de paz conmigo y con mismo

este atardecer parece que no termina ni comienza


lleva así muchisimo tiempo

pero probablemente sea yo quien no haya estado aquí lo suficiente.

Se quema el papelillo entre el fuego y el atardecer.

Se me apaga el mechero y me ostenta el dramatismo

esa fiel adúltera de los menos capacitados para pensar

cuando solo me imagino el camino que me queda en muletas para llegar al sillón más lejano del salón

cercania?
mas bien la indiferencia del camino más corto

desde aquí se hace la distancia
mientras calculo en ironías los días que han pasado
y ese atardecer que sigue ahí

lleva así un buen rato

pero quizás sea yo quien lleva aquí poco tiempo.

Se suele decir que el paso del tiempo es la juventud de la tierra

yo digo que siembra el polvo en las esquinas
el que olvida algún momento perdido en el pasillo.

Yo

siempre yo.

Maldigo la esperanza mal sonada de Joaquín Sabina

desde aquí se hace la tardanza
el retardo de mi sistema nervioso
el colapso global de la distancia en la sinopsis

y la imaginación bien incorrecta del pensamiento del ser humano

de querer ser libres
de querer ser una gaviota



no podemos tan siquiera salir de nuestra ventana

cOMO COÑO PRETENDEMOS VOLAR!

si hay algo que más nuestro e individualista existe en la fantasía
una puta cabeza de locos
o es de los locos esa cabeza de cordura
que alberga 100 metros de casa con ruido de por medio.

si es que es ese algo que quema más que el tiempo.


Es anclaje o esperanza lo que puebla al ser humano?

es mejor ser humano que imaginativo?

Ustedes entienden mi enfado verdad?

si, lo se,

lo dice el eco del silencio que provocan estas existencias inconclusas
en las que el blanco del infinito
delimita mi pensamiento mientras comienza su descenso por mi espalda
esa sensación que recuerda
y se pierde.
se olvida.

ahora si parece que se mueve.

Ese atardecer lleva así mucho rato
igual que esa misma columna de humo

el papelillo y el tipo que escribe de ventana a ventana.

desde aquí veo el humo

y es verdad el atardecer no se está moviendo.

y eso que llevo aquí un buen rato

quizás no lo suficiente.

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