Escribo desde la cocina de mi nueva casa El Ale sentado con el portatil viendo fotos mientras suena shinedown en el fondo del pasillo. No tardamos ni 5 minutos en reirnos al escuchar a Jose martillando la bandera Argentina en la pared del salón. Enseguida le sueltan algún mensaje al otro compañero Bryan,un campo por ahora desconocido por ahora.
Se promueve la frase "Por dios, que aburrimiento" y seguimos riendonos. ¿Y si a alguno no le gusta Maradona?
"lo lamento" y volvemos reirnos.
Parece que se anima la fiesta mientras va pasando el tiempo y se nos acumula el aburrimiento, llegará a cima con nosotros ultramente desfasando viendo Transpoting o algo de Tarantino y gritandole al Diego saltando en la pantalla del ordenador A Jose le ha entrado el vicio y se ha puesto a redecorar la casa. En el fondo el pro, y se cierra una puerta.
ya quedamos menos.
Radiohead Radiohead Radiohead y más radiohead
el sonido de la otra cara.
De entre todos los silencios intermitentes en lo que no dejo de pensar es en la cantidad de risas que voy a soltar mientras mantenga mi cuerpo en estas paredes.
Es una cosa que siento haber merecido de alguna manera.
Estoy por fin en casa, y de entre todos los sitios hemos llegado al epicentro de las ganas de desperdiciar el tiempo
por una nueva enseñanza ajena
gratuita al tiempo y tacaña al desesperado
con las prisas solo alcanzas a obtener un final más certero.
Hubo un principio el cual no recuerdo especificamente en el que me juré a mi mismo tantas cosas de las que ahora sin causa y efecto olvido por un instante mientras repito estructura, canción, despecho, ignorancia y un ingrediente secreto como puede ser la impaciencia recauchutada a la hora de unirme a un complejo sistema de causas vencidas.
Probablemente haya cerrado una puerta, el cambio de una lenta a una rápida
es haberme dado cuenta de que al fin y al cabo no hay que rebuscarle siempre el sentido.