lunes, 7 de diciembre de 2009

En estos días me he subido a escenarios
he visitado sitios nuevos, conocido a gente nueva
he tenido despertares apoteósicos, casas ajenas, risas conocidas
desarollos
interminables
idas y vueltas,
subidas bajadas...

He llamado a Telepizza una vez,
he llamado a Telepizza haciendome pasar por Ricky Martin
dos veces

and it was called yellow :)




De todas las cosas aprendidas hasta el momento de la que nunca nos acordamos de hacer en menor cantidad es de olvidarnos del valor de las cosas.

Yo quería pertenecer a un sitio
y ahora con 40 años no soy un tipo que hace dinero.

me
quedaría
con
El sillón en el que me desperté, los pasillos, la cama, el cigarro equivocado, la cerveza de la mesa
las Converse rojas rescatadas,
la resaca interminable
las risas de la mañana

las despedidas de la tarde
las de medio día
las no despedidas
y las despedidas de las despedidas.


La vuelta de tortilla

lo fugaz que llega a ser el tiempo...

ya que de todos los lugares a los que puedo pertenecer hay un solo camino que aunque sin rumbo y aún así sin causa hacen de cualquier porción de mi realidad
algo sobrevalorado que siempre echaré de menos.

Voy a invertir en los segundos de mi vida y quedarme subido en el escenario

con las luces bajadas.

Volveré a tocar sin techo



y a nadar sin fondo.















Tarareando el camino a casa
regreso al comienzo de la incertidumbre presumida

es un orgasmo para mis oídos súbitamente clandestino.

me lo quedo.

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